Algunas
instrucciones sencillas para vivir una vida
feliz, cortes’a de Buda
Traducci—n:
JosŽ Silvestre Montesinos
Aqu’
est‡n tres breves sutras resumidos por m’, que
muestran c—mo la idea del renacimiento nos ayuda a fomentar nuestra
compasi—n
hacia los otros, adem‡s de ofrecernos un poco de consuelo en nuestras
vidas.
Duggata
Sutta - El Sutra de los tiempos dif’ciles
Cuando
veas a alguien que est‡ atravesando una mala
racha, abrumado por las dificultades, deber’as concluir: 'yo tambiŽn he
experimentado este tipo de cosas a lo largo de muchos, muchos a–os.'
Sukhita
Sutta - El Sutra de la felicidad
Cuando
veas a alguien que es feliz y afortunado en la
vida, deber’as concluir: 'yo tambiŽn
he experimentado este tipo de cosas a lo largo de muchos, muchos
a–os.'
Mata
Sutta - El Sutra de la madre
Un
ser que no haya sido tu madre alguna vez en el pasado es
dif’cil de encontrar... Un ser que no haya sido tu padre... tu
hermano... tu
hermana... tu hijo... tu hija... alguna vez en el pasado es dif’cil de
encontrar.
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No
todo el mundo desea la iluminaci—n. A veces, lo œnico
que deseamos es volver a encontrarnos con aquŽllos que amamos:
Samajivina
Sutta - Viviendo en armon’a
En
una ocasi—n, el Bendito estaba entre los Bhaggas en el
Parque de los Ciervos del Bosque Bhesakala, cerca de la Guarida del
Cocodrilo.
Al alba, el Bendito se puso su tœnica y
portando su cuenco y algo m‡s de ropa, fue a casa del cabeza de
familia,
el padre de Nakula. Al llegar, se sent— en un asiento improvisado. El
padre y la
madre de Nakula se aproximaron y, tras haberse inclinado ante Žl, se
sentaron a
su lado. Mientras se sentaban, el padre de Nakula le dijo al Bendito:
"Se–or, desde que la madre de Nakula me fue entregada [para ser mi
esposa]
siendo muy j—venes los dos, no recuerdo haberle sido infiel ni siquiera
con la
imaginaci—n, mucho menos con el cuerpo. Queremos seguir viŽndonos el
uno al
otro no s—lo en esta vida, sino en las que est‡n por llegar."
Y
la madre de Nakula dijo al Bendito: "Se–or, desde
el d’a en que fui entregada al padre de Nakula [para ser su esposa]
siendo muy
j—venes los dos, no recuerdo haberle sido infiel ni siquiera con la
imaginaci—n, mucho menos con el cuerpo. Queremos seguir viŽndonos el
uno al
otro no s—lo en esta vida, sino en las que est‡n por llegar."
[El
Bendito les dijo:] "Si el esposo y la esposa
desean seguir viŽndose no s—lo en esta vida sino en las que est‡n por
llegar,
deben estar en armon’a [el uno con el otro] en sus convicciones, en
armon’a en
la virtud, en armon’a en la generosidad, y en armon’a en el
discernimiento. Si
esto es as’ podr‡n verse el uno al otro no s—lo en esta vida sino en
las que
est‡n por llegar."
Los
dos, el esposo y la esposa
si
tienen convicci—n,
si
son responsables,
si
son moderados,
si
viven en el Dharma,
y
se dirigen el uno al otro
con
palabras amables:
se
beneficiar‡n de muchas maneras.
Vivir‡n
en la bienaventuranza.
Sus
enemigos ser‡n abatidos
si
ambos est‡n en armon’a en la virtud.
Si
han seguido el Dharma en esta vida,
los
dos en armon’a en los preceptos y en las
pr‡cticas,
se
deleitar‡n en el mundo de los devas,
disfrutando
de los placeres que deseen.
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*
*
Aunque
el Budismo tradicional sufre del sexismo
prevalente antes y ahora en la India, China y en otros lugares, parece
que Buda
supo reconocer la esencial igualdad entre hombres y mujeres. DespuŽs de
todo,
Átodos hemos sido hombres y mujeres alguna vez en nuestro ciclo de
renacimientos!
Soma
Sutta -Hermana Soma
Por
la ma–ana, la bhikkhuni [hermana] Soma se visti— y,
tomando su cuenco y su tœnica, entr— en Savatthi en busca de limosna.
Cuando
regres— de hacer la ronda de limosnas por toda la ciudad, tom— su
comida y se
fue al Bosque de los Ciegos. Se intern— en Žl y se sent— a los pies de
un ‡rbol
para hacer su meditaci—n diaria.
Entonces
Mara, el malvado, deseando hacer crecer el
miedo, la agitaci—n y el terror en la bhikkhuni Soma, deseando hacerle
perder
la concentraci—n, se aproxim— y se dirigi— a ella en verso:
"Ese
estado tan dif’cil de alcanzar
que
s—lo puede ser logrado por los profetas,
no
puede ser alcanzado por una mujer
con
sus dos dedos de frente."
La
bhikkhuni Soma pens—: "ÀAquŽl que ha recitado el
verso, es humano o no humano?" Y pens—: "Es Mara el malvado, que ha
recitado el verso con la intenci—n de hacer crecer en m’ el miedo, la
agitaci—n
y el terror, deseando hacerme perder la concentraci—n."
Entonces
la bhikkhuni Soma, habiendo comprendido,
"Es Mara el malvado", le contest— en versos:
"QuŽ
importa el hecho de ser mujer
cuando
la mente est‡ bien concentrada,
cuando
el conocimiento fluye continuamente
mientras
uno percibe correctamente el Dhamma.
Cualquiera
que pueda pensar,
'soy
una mujer' o 'soy un hombre'
o
'soy cualquier otra cosa'
que
se prepare para recibir la visita de Mara."
Entonces
Mara el malvado, d‡ndose cuenta de que "La
bhikkhuni Soma me conoce", triste y disgustado, desapareci— en aquel
mismo
instante.
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*
*
La
ira, por supuesto, nos aleja de la iluminaci—n. Pero
Buda explica que la ira tambiŽn nos hace desdichados aqu’ y ahora.
Kodhana
Sutta - Una persona enfadada
(adaptado)
Siete
cosas les suceden a aquŽllos que est‡n enfadados, y
que terminan haciendo a sus enemigos felices:
Algunas
personas desean que sus enemigos se vuelvan feos.
Pero cuando la gente est‡ enfadada, incluso aunque estŽn muy limpios,
bien
vestidos, y con el pelo bien cortado, son ellos los que se vuelven
feos. ÁEsto
es exactamente lo que sus enemigos desear’an!
Algunas
personas desean que sus enemigos duerman mal.
Pero cuando la gente est‡ enfadada, aunque duerman en camas lujosas,
con
s‡banas blancas, cojines de plumas y hermosas mantas, dormir‡n muy mal
a causa
de su ira. ÁEsto, tambiŽn, es exactamente lo que sus enemigos desear’an!
Algunos
desean que sus enemigos fracasen en los negocios.
Pero cuando la gente est‡ enfadada, se siente confusa: cuando sufren
una
pŽrdida, piensan que han obtenido una ganancia; cuando tienen una
ganancia,
piensan que han sufrido una pŽrdida. Esto les conduce a una
preocupaci—n
constante, Áque es exactamente lo que sus enemigos desear’an!
Algunos
desean que sus enemigos no tengan riquezas. Pero
cuando la gente est‡ enfadada, incluso aunque tengan riquezas que les
han
costado mucho trabajo de acumular, se comportar‡n deshonestamente y
terminar‡n
en la c‡rcel o pagando multas por sus fechor’as y podr‡n llegar hasta
perder
sus fortunas. ÁEsto es exactamente lo que sus enemigos desear’an!
Algunos
desean que sus enemigos pierdan su reputaci—n.
Pero cuando la gente est‡ enfadada, sea cual sea su reputaci—n, y lo
que les
haya costado de ganar, Žsta desaparecer‡, Áque es exactamente lo que
sus
enemigos desear’an!
Algunos
desean que sus enemigos no tengan amigos. Pero
cuando la gente est‡ enfadada, sus amigos y familiares les evitan a
causa de su
car‡cter. ÁEsto es exactamente lo que sus enemigos desear’an!
Y,
por œltimo, algunas personas desean que sus enemigos
vayan al infierno. Pero cuando la gente est‡ enfadada, comete todo tipo
de
pecados, en su conducta, en su habla y en sus pensamientos. Al morir,
ser‡n
ellos los que vayan al infierno, Áque es exactamente lo que sus
enemigos
desear’an!
Estas
son las siete cosas que les suceden a las personas
enfadadas, y que terminan haciendo felices a sus enemigos.
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La
mentira es una parte tan institucionalizada en la
sociedad moderna que es dif’cil para muchos de nosotros imaginar un
mundo sin
ella. Buda tiene una lecci—n para su hijo en este sutra:
Ambalatthikarahulovada
Sutta - Lecci—n para Rahula en la
Roca del Mango (adaptado)
Cuando
Rahula, el hijo de Buda, ten’a siete a–os, sac— un
poco de agua para que su padre pudiera lavarse los pies. Buda alz— un
cazo
lleno de agua y empez— a lav‡rselos. Le mostr— a su hijo el cazo con
unos pocos
restos de agua y dijo: "Esto es lo poco que vale alguien que no se
avergŸenza de mentir."
Sacudiendo
los restos de agua, dijo: "QuŽ poco honor
queda en alguien que no se avergŸenza de mentir, cuando mentir puede
evitarse
con una simple sacudida como Žsta."
Poniendo
el cazo del revŽs, dijo: "QuŽ poco honor
hay en alguien que no se avergŸenza de estar boca abajo de este modo."
Y
mostrando a Rahula el cazo vac’o, dijo: "QuŽ poco
honor hay en alguien que no se avergŸenza de estar vac’o y hueco de
este
modo."
"Un
elefante real que durante la batalla vacila en
la lucha, significa que no se ha entregado plenamente. Pero cuando se
entrega
por completo, no hay nada que no pueda hacer. Lo mismo puede aplicarse
a
alguien que no se avergŸenza de mentir: ÁNo hay ningœn mal que no pueda
llegar
a hacer! As’ que esfuŽrzate en no mentir, ni siquiera en broma.
"ÀPara
quŽ crees que sirve un espejo?"
"Para
reflejarse, se–or."
"Igual
que en un espejo, tus acciones, tanto si son
f’sicas, verbales o mentales, deben hacerse en constante reflexi—n.
"Cuando
estŽs pensando en hacer algo, reflexiona
sobre ello: ÀEs algo que puede perjudicarme a m’ o a los dem‡s? Si es
as’, no
lo hagas. Si no es as’, si conduce a buenos resultados, eres libre de
hacerlo.
Mientras estŽs haciendo algo, reflexiona sobre ello: Àmis acciones
est‡n
perjudicando a alguien? Si es as’, detente. Si no es as’, sigue
adelante.
DespuŽs de haber hecho algo, reflexiona sobre lo que has hecho. Si te
perjudicaste a ti mismo o a los dem‡s, confiŽsalo a tu maestro o a tus
compa–eros y decide ser m‡s prudente en el futuro. Si tus acciones
tuvieron
buenas consecuencias, disfrœtalas.
"Lo
mismo se aplica a los actos verbales. Antes,
durante y despuŽs de decir algo, reflexiona sobre ello. Si tu habla
puede tener
o tiene consecuencias negativas, contente, o si es demasiado tarde,
confiŽsalo
y trata de hacerlo mejor en el futuro. Si lo que vas a decir tendr‡
consecuencias positivas, adelante.
"Y
lo mismo se aplica a los actos mentales.
Reflexiona sobre ellos, antes, durante y despuŽs. Si un pensamiento
tiene
consecuencias negativas, aband—nalo, o si es demasiado tarde,
avergŸŽnzate y trata
de mejorar. Si el pensamiento tiene cualidades positivas, actœa a
partir de Žl.
"Antes,
durante y despuŽs, reflexiona sobre tu
comportamiento, y purif’cate de este modo."
*
*
*
Incluso
la gente desagradable necesita ser cuidada cuando
est‡ enferma. En este serm—n, Buda nos dice que debemos ayudar a
cualquiera que
lo necesite, y continœa describiŽndonos c—mo ser un buen paciente y un
buen
cuidador.
Kucchivikara-vatthu
- El Monje con Disenter’a
Aquellos
d’as un monje estaba enfermo de disenter’a. Estaba
tendido y manchado con su propia orina y excrementos. El Bendito, en un
recorrido de inspecci—n por los alojamientos junto al Venerable Ananda
como
ayudante, lleg— a la morada de ese monje y, al entrar, lo vio tendido y
manchado con su propia orina y excrementos. Al verlo, se acerc— a Žl y
le dijo,
"ÀCu‡l es tu enfermedad, monje?"
"Tengo
disenter’a, Oh Bendito."
"Pero
Àtienes algœn ayudante?"
"No,
Oh Bendito."
"ÀY
por quŽ no te ayudan los monjes?"
"Yo
no hago nada por ellos, se–or, por eso ellos no
me ayudan a m’."
Entonces
el Bendito se dirigi— al Venerable Ananda:
"Ve a traer agua, Ananda. Vamos a lavar a este monje."
"Como
tœ digas, se–or", contest— el Venerable
Ananda, y se fue a traer el agua. El Bendito derram— agua sobre el
monje, y el
Venerable Ananda lo limpi—. Luego, tom‡ndolo el Bendito por la cabeza y
el
Venerable Ananda por los pies, lo levantaron y lo dejaron en la cama.
El
Bendito reuni— a los monjes en asamblea a causa de
este suceso y les pregunt—: "ÀHay un monje enfermo en esa vivienda de
ah’?"
"S’,
Oh Bendito, lo hay."
"ÀY
cu‡l es su enfermedad?"
"Tiene
disenter’a, Oh Bendito."
"Pero
tiene un ayudante, Àno es as’?"
"No,
Oh Bendito."
"ÀY
por quŽ no le atienden los monjes?"
"ƒl
no hace nada por los monjes, se–or, por eso no
le ayudan."
"Monjes,
vosotros no tenŽis una madre, no tenŽis un
padre que pueda cuidaros. Si no os cuid‡is los unos a los otros, ÀquiŽn
lo
har‡? Cualquiera que estuviera dispuesto a cuidar de m’, deber’a estar
dispuesto a cuidar de los enfermos.
"Si
el preceptor de uno est‡ presente, el preceptor
debe cuidarle mientras viva, y permanecer junto a Žl hasta su
recuperaci—n. Si
su profesor est‡ presente, el profesor debe cuidarle mientras viva, y
permanecer junto a Žl hasta su recuperaci—n. Si su estudiante est‡
presente, el
estudiante debe cuidarle mientras viva, y permanecer junto a Žl hasta
su
recuperaci—n. Si su aprendiz est‡ presente, el aprendiz debe cuidarle
mientras
viva, y permanecer junto a Žl hasta su recuperaci—n. Si un compa–ero de
estudios de su preceptor est‡ presente, el compa–ero de estudios de su
preceptor debe cuidarle mientras viva, y permanecer junto a Žl hasta su
recuperaci—n. Si un compa–ero aprendiz de su profesor est‡ presente, el
compa–ero aprendiz de su profesor debe cuidarle mientras viva, y
permanecer
junto a Žl hasta su recuperaci—n. Si ni el preceptor, el profesor, el
estudiante, el aprendiz, el compa–ero de estudios de su preceptor, o el
compa–ero aprendiz de su profesor est‡n presentes, entonces la sangha
debe
cuidar de uno. Si no lo hace, [todos los monjes de esa comunidad]
incurren en
una ofensa.
Una
persona enferma que posee estas cinco cualidades es
dif’cil de cuidar: no hace lo que debe para curarse; no sabe cu‡l es la
cantidad adecuada de cosas que son buenas para curarse; no toma su
medicina; no
cuenta sus s’ntomas a su cuidador que desea su mejor’a, diciŽndole que
est‡
peor cuando est‡ peor, mejor cuando est‡ mejor, o igual cuando est‡
igual; y no
es capaz de soportar sensaciones corporales dolorosas, feroces, agudas,
atroces,
repugnantes, desagradables y amenazantes. Una persona enferma que posee
estas
cinco cualidades es dif’cil de cuidar.
Una
persona enferma que posee estas cinco cualidades es
f‡cil de cuidar: hace lo que debe para curarse; conoce la cantidad
adecuada de
cosas que sus buenas para su cura; toma su medicina; cuenta sus
s’ntomas al
cuidador que desea su mejor’a, diciŽndole que est‡ peor cuando est‡
peor, mejor
cuando est‡ mejor, o igual cuando est‡ igual; y es capaz de afrontar
sensaciones corporales dolorosas, feroces, agudas, atroces,
repugnantes,
desagradables y amenazantes. Una persona enferma que posee estas cinco
cualidades es f‡cil de cuidar.
Un
cuidador que posea estas cinco cualidades no sirve
para atender enfermos: no es competente mezclando medicinas; no sabe lo
que es
adecuado o inadecuado para la cura del paciente, d‡ndole cosas que son
inapropiadas y quit‡ndole otras que s’ lo ser’an; est‡ motivado por la
ganancia
material, no por pensamientos de buena voluntad; siente aversi—n a
limpiar
excrementos, orina, saliva o v—mito; y no es h‡bil para instruir,
incitar,
entusiasmar y alentar al enfermo en el momento adecuado con una charla
sobre el
Dhamma. Un cuidador que posea estas cinco cualidades no sirve para
atender
enfermos.
Un
cuidador que posea estas cinco cualidades es bueno
para atender enfermos: sabe mezclar las medicinas; sabe lo que es
adecuado o
inadecuado para la cura del paciente, quit‡ndole las cosas que no son
buenas y d‡ndole
las que s’ lo son; est‡ motivado por pensamientos de buena voluntad, no
por la
ganancia material, no siente aversi—n a limpiar excrementos, orina,
saliva o
v—mito; y es h‡bil para instruir, incitar, entusiasmar y alentar al
enfermo en
el momento adecuado con una charla sobre el Dhamma. Un cuidador que
posea estas
cinco cualidades es bueno para atender enfermos.