Psicología General

El Sueño

Dr. C. George Boeree
Departamento de Psicología 
Universidad de Shippensburg

Traducción al castellano: 
Nacho Madrid


Los animales simples se vuelven inactivos siempre que les es posible --  ellos descansan. El propósito del descanso es conservar energía, y, mientras tanto, restaurar el organismo. Por restauración, me refiero a volver las cosas de nuevo a una condición de línea base necesaria para la actividad posterior – especialmente limpiar los productos de desecho que se generan durante la actividad.

En los animales superiores, el sistema nervioso se vuelve cada vez más importante para su funcionamiento. Siendo un sistema particularmente de alto mantenimiento, el sistema nervioso requiere un considerable descanso y restauración. Muchos animales han encontrado nichos temporales – esto es, algún tipo de ciclo diario de actividad y descanso – y la evolución ha tomado ventaja de los periodos de descanso y usa el tiempo para restaurar el sistema nervioso. Esto, por supuesto, es el sueño.

Así que el sueño está probablemente dedicado a la eliminación de productos de desecho del sistema nervioso (y de otras partes, por supuesto), especialmente la acumulación de neurotransmisores y hormonas entre las células. Las células que han sido particularmente activas tendrán una mayor acumulación de sustancias. En el proceso de limpieza, las neuronas a menudo disparan “accidentalmente” a través de la noche, desencadenando secuencias de disparos. Algunas veces, por ejemplo, una persona en sueño profundo puede levantarse y realizar alguna función rutinaria como vestirse o hacer café – sonambulismo.

El sueño va en ciclos – primero se mueve rápidamente en un sueño profundo y restaurador, después vuelve hacia el despertar, entonces va de nuevo, y así. Presumiblemente, este patrón cíclico existe porque el sueño es algo peligroso para los animales, y es importante comprobar la situación de vez en cuando. En los animales sociales, es común que uno u otro individuo esté casi despierto en cada momento, y por tanto disponible para dar la alarma si fuera necesario.

Cuando hay luz, la información de los ojos va  a una región pequeña del cerebro (el núcleo supraquiasmático) e impide que libere una hormona llamada melatonina. Cuando está oscuro, la melatonina es liberada y nos dice que durmamos. Por esta razón, a algunas personas les gusta llamarla la “hormona de Drácula”, ya que solo aparece por la noche.

Fases del sueño
Las diferentes partes del sueño nocturno tienen características distintas, las cuales han llevado a los investigadores a sugerir 4 etapas. La fuente de información más importante sobre las fases del sueño es el EEG (Electroencefalograma). Varios electrodos (pequeños discos metálicos) se fijan al cuero cabelludo y se graban los pequeños ritmos eléctricos de las neuronas en descanso. Tradicionalmente esto se hacía en hojas de papel continuo, pero hoy en día por supuesto, usamos ordenadores.

Cuando estamos despiertos y ocupados (al menos mentalmente), estas “ondas cerebrales” son desincronizadas, lo que significa que no muestran un ritmo claro. Se graban como marcas pequeñas, rápidas e irregulares en el papel EEG.

Aun así, bajo las marcas dentadas hay una base rítmica llamada ondas beta, las cuales tienen entre 13 a 17 ciclos por segundo (cps). Algunas veces, cuando estamos alerta pero por un momento no pensando en nada en particular, esas ondas se sincronizan, y podemos ver el patrón de ondas beta en el EEG.

Cuando empezamos a relajarnos y vaciar nuestra mente, empezamos a generar ondas alfa, de 8 a 12 cps. Esto es normalmente un estado muy placentero, tanto que alguna gente incluso ha hablado de un “estado alfa” como algo semejante a la meditación.

Cuando entramos en la fase uno del sueño, las ondas empiezan a enlentecerse, y se vuelven ondas theta (de 4 a 7 cps). Además, entramos en un estado de parálisis flácida de los grandes músculos, lo cual significa que nuestros músculos se vuelven muy relajados y ya no responden más a mensajes motores del cerebro. Algunas veces, a la vez que nos movemos a lo largo de esta parálisis, nuestro cuerpo responde como si nos estuviésemos cayendo, y de repente tenemos una repentina sacudida llamada mioclonía.

Después de un poco, entramos en la fase dos. El EEG muestra ondas theta cada vez más y más lentas. Además, ocasionalmente se ve un extraño patrón llamado huso del sueño, que cosiste en ráfagas de actividad muy rápidas, de 15 cps.

Después de esto, entramos en la fase tres. Ahora vemos las ondas delta, muy lentas, de 3 cps y menos aun.

Y finalmente, entramos en la fase cuatro, el sueño más profundo. Ahora el EEG muestra más del 50 % de ondas delta. La fase cuatro es donde es más común encontrar terrores nocturnos y sonambulismo. Los terrores nocturnos son periodos de extrema activación emocional que raramente está acompañada de imágenes (como en los sueños y las pesadillas). El sonambulismo es cuando una persona se levanta de la cama y vaga por los alrededores, a veces realizando actividades rutinarias como vestirse. Esto es común en los niños, y los padres ocasionalmente encuentran a sus hijos esperando el autobús en pijama. Obviamente no hay parálisis en la fase cuatro. Normalmente no es necesaria.

Después de la fase cuatro, empezamos a retroceder en las fases hasta llegar a la fase uno de nuevo. Esto es algunas veces llamado fase uno emergente, y tiene una cualidad particularmente impresionante: los sueños. Los sueños están acompañados de movimientos de los ojos, los cuales pueden ser también registrados en la máquina EEG. A causa de esto, la fase uno emergente también es llamada de sueño REM (En inglés: Rapid Eye Movements, movimientos rápido de los ojos). Aquí podemos ver el propósito de la parálisis flácida mencionada antes: si no estuviésemos paralizados, representaríamos lo que ocurre en nuestros sueños.

Desafortunadamente para algunas personas, los músculos pequeños no están paralizados – de forma que es en la fase uno emergente cuando se habla en sueños. Algunas veces, podemos realmente involucrar a alguien en una pequeña conversación en esa fase. Es también interesante que los dedos no estén paralizados, por lo que podemos ver  a personas sordas haciendo signos en sueños.

En una noche media, podemos pasar por cuatro o cinco ciclos de fases, cada cual toma sobre 90 minutos. Normalmente cada ciclo es menos profundo, de forma que la mayoría de nuestro sueño profundo de fase cuatro ocurre en la primera mitad de la noche. El sueño REM (donde experimentamos los sueños) ocupa cerca del 20 % del sueño total, en cuatro o cinco sesiones. Aunque, a no ser que realmente nos levantemos, rara vez recordamos las primeras tres o cuatro sesiones de sueños.

Patologías del Sueño
La patología del sueño más común es la falta de sueño. La mayoría de las personas necesitan entre 7 y 9 horas cada noche, y relativamente poca gente lo consigue. Los adolescentes típicamente necesitan sobre 9 horas, y eso va bajando a lo largo de nuestra vida. La gente más mayor normalmente necesita unas 7 horas. Por supuesto, los requerimientos del sueño  difieren para gente distinta, de la misma forma que los requerimientos nutricionales, pero la gente tiende a subestimar sus necesidades. Se cree que el 80 % de los estudiantes universitarios están seriamente deprivados de sueño.

Las consecuencias de esto son claras: nos volvemos cada vez más irritables, nuestra capacidad atencional, la memoria, y la habilidad para aprender cosas disminuye. También tenemos una probabilidad incrementada de sufrir accidentes. Físicamente, somos más propensos a desarrollar problemas de tensión sanguínea y corazón. La efectividad del sistema inmune disminuye, y envejecemos más rápido, acortando nuestra vida.

Alguna gente parece tener problemas para conseguir el sueño que necesitan. A esto se le llama insomnio, y entre el 10 y el 15 % de la población lo sufre en cualquier momento. Para la mayoría de las personas, las causas no son difíciles de encontrar: demasiado estrés y ansiedad; demasiada cafeína (se encuentra en el café, el té, el chocolate y muchos refrescos); otros estimulantes; el efecto rebote REM (demasiados sueños) que se produce cuando se usa alcohol o pastillas para dormir; y los cambios de horario relativos al cambio de turno de trabajo, los viajes largos, y los cambios horarios. La mayoría de la gente que tiene insomnio puede obtener una mejora significativa si atiende estos temas.

Un desorden extremadamente raro – lo sufre un 0.05 % de la población – es la narcolepsia. Es un problema neurológico que causa que la persona caiga de repente dormida en momentos raros, algunas veces durante el día. Esto puede sonar divertido, pero de hecho puede resultar debilitante y peligroso.

Otro trastorno no tan raro – lo sufre un 4 % de la población – es la apnea del sueño. La apnea significa estar sin respiración durante el sueño, lo cual, como se puede imaginar, no es bueno. La gente con apnea del sueño puede dejar de respirar hasta 600 veces durante una noche. Cuando eso sucede, el cerebro se despierta, la persona respira profundamente, y cae de nuevo en el sueño. Esto significa que se obtiene muy poco sueño profundo, y los efectos son similares a la falta de sueño. Después de un poco, la gente con apnea del sueño empieza a quedarse dormida durante el día en momentos muy inconvenientes, como durante la conducción. También se piensa que es una destacada causa inmediata de ataques al corazón durante la noche.

A pesar de que algunas apneas del sueño son, como la narcolepsia, una cuestión neurológica, la mayoría tienen que ver con la garganta: la mayoría de la gente con apnea del sueño ronca. Los ronquidos suceden cuando la parte trasera del paladar cae hacia atrás en la garganta y parcialmente bloquea la vía aérea. El sonido es debido a la vibración rápida del paladar. Para algunas personas, esto es debido a la genética, pero otras a la obesidad. Aunque roncar no es algo necesariamente peligros (a parte del potencial homicidio por el esposo/a), puede derivar en la apnea del sueño.

Normalmente, la gente con apnea del sueño acude a las clínicas del sueño, donde son monitorizados con EEG y otros instrumentos, para determinar la extensión de su problema. Entonces se les ajusta un aparato llamado máquina CPAP (En inglés, continuous positive airway pressure, presión de vía aérea positiva y continua), la cual esencialmente insufla aire en la nariz para mantener los pasajes aéreos abiertos todo el tiempo. Algunas personas prefieren someterse a operaciones que incluyen la retirar la úvula y reforzar el paladar suave paladar cicatrizándolo. Esto no siempre funciona bien, así que la máquina CPAP se recomienda en su lugar. 

Sueños
A medida que estamos más cerca del despertar durante estos ciclos, somos capaces de desarrollar memorias de los disparos aleatorios de la restauración neuronal, como haríamos con sucesos perceptuales si estuviéramos despiertos. Quizá el hipocampo es responsable de trasladar las memorias desde el almacén de trabajo al almacén a largo plazo (desde la conciencia inmediata a la memoria). De esta forma somos conscientes de esas secuencias de disparos, y recordamos la experiencia suficientemente bien para contársela a nuestros amigos.

Ha sido una idea durante mucho tiempo que los sueños tienen un significado especial. Freud, por supuesto, hizo de esto una pieza central de su terapia. Distinguió entre el contenido manifiesto (el significado superficial o aparente) y el contenido latente (el significado más profundo y simbólico), y creyó que un psiquiatra podría interpretar los sueños para descubrir las necesidades o preocupaciones más profundas de un paciente, aquellas que podrían ser demasiado inconfortables para enfrentarse a ellas, incluso en los propios sueños.

Sin embargo, durante el pasado siglo, nos hemos vuelto algo escéptico con esa idea. Soy básicamente escéptico, y algunas veces me refiero a los sueños como “caca del cerebro”, también conocida en circuitos más profesionales como residuo diario. Pero, debo añadir que los sueños a menudo parecen centrarse sobre nuestros temas, y por tanto pueden darnos algunas pistas que nos lleven hasta nuestras cuestiones.

Si una persona sueña con cosas que provocan ansiedad, parece razonable creer que esta sufre ansiedad. Si hay ciertos escenarios en nuestros sueños que nos causan ansiedad, quizá esto son cuestiones importantes para nosotros. Yo, por ejemplo, sueño frecuentemente con ser criticado o evaluado o humillado frente a una audiencia. Eso ciertamente tiene sentido para mi. También sueño un poco con mudarme des una casa a otra. A pesar de que he vivido en mi actual casa por 30 años, cuando era pequeño me mudaba frecuentemente. De forma que mis sueños tienen sentido, no solo como residuo diario, sino como indicadores de mi historia psicológica.

© Copyright C. George Boeree 2003