Morfología

Dr. C. George Boeree
Traducción al Español: Claudio Fuenzalida



Morfología es, obviamente, el estudio de los morfemas. Los morfemas pueden ser palabras, raíces de palabras (lexemas), afijos, desinencias, adjetivos, adverbios, alteraciones fonéticas, etc.; son básicamente la unidad del lenguaje después del fonema. Aunque a menudo son entendidos como unidades de significado, son comúnmente considerados una parte de la sintaxis o gramática del lenguaje. Este capítulo se centrará específicamente en los morfemas gramaticales.
 
En la morfología de las lenguas es donde más claramente se diferencian las lenguas que son aislantes (tales como el Chino, Indonesio, Krewol, etc.), aglutinantes (tales como el Turco, Finés, Tamil, etc.) y los que son flexivos (tales como el Castellano, Ruso, Latín, Árabe, etc.). Las lenguas que son aislantes usan morfemas gramaticales que son palabras separadas. Las lenguas aglutinantes usan morfemas gramaticales en forma de sílabas adjuntadas llamadas afijos. Las lenguas flexivas van un paso más allá y de hecho cambian las palabras a nivel de los fonemas para expresar morfemas gramáticos.

Todas las lenguas son en verdad sistemas mezclados, siendo todo, en definitiva, un asunto de proporciones. El idioma Inglés, por ejemplo, usa los tres métodos: para formar el tiempo futuro de un verbo, se usa la partícula will (I will see you); para formar el tiempo pasado, generalmente se usa el afijo -ed (I changed it); pero en muchas palabras, se cambia la palabra para formar el pasado (I see it se convierte en I saw it). En cuanto a los sustantivos, el plural a veces se forma con una partícula (three head of cattle), a veces con un afijo (three cats), y a veces cambiando la palabra (three men). Sin embargo, en tanto el Inglés todavía usa un montón de afijos no-silábicos (tales como -ed, usualmente pronunciado como d o t, y –s, usualmente pronunciado como s o z, dependiendo del contexto), aún es considerado como una lengua flexiva por la mayoría de los lingüistas.
 



Afijos

La mayoría de las lenguas, aunque especialmente las lenguas aglutinantes y las flexivas, diferencian entre la raíz de la palabra (lexema), la cual transporta el significado básico, y varios afijos que transportan un significado adicional y a menudo gramatical. Existen diferentes tipos de afijos:

Sufijos: son adjuntados al final del lexema;
Prefijos: son adjuntados al comienzo del lexema;
Infijos: se sitúan en medio de la palabra;
Reduplicación: doblar una silaba para implicar un significado extra.

El Ablaut (alternación vocálica) a diferencia de los afijos - que constituyen flexiones externas – los ablauts son cambios que se producen en el interior de una palabra para señalar diferencias gramaticales.

La lengua turca es un ejemplo de lengua aglutinante que hace un uso extensivo de sufijos (los afijos más usados por diferentes lenguas). Un ejemplo interesante encontrado en internet (Learning Practical Turkish) es la palabra terbiyesizliklerindenmis:

Buenos modales

terbiye

Sin buenos modales, vulgar

terbiyesiz

Vulgaridad

terbiyesizlik

Su (de ellos) vulgaridad

terbiyesizlikleri

Desde su vulgaridad

terbiyesizliklerinden

Me imagino que se debi— a su vulgaridad

terbiyesizliklerindenmis


Es necesario hacer notar que una lengua no necesita necesariamente ser aglutinante para tener palabras largas. El Alemán, por ejemplo, tiene la palabra Rindfleischetikettierungsüberwachungsaufgabenübertragungsgesetz, y el Inglés tiene la palabra especializada Pneumonoultramicroscopicsilicovolcanoconiosis.

Aunque las lenguas que usan prefijos son un poco más raras, al parecer se estarían expandiendo.

El Ablaut es común en Inglés y en sus primos germánicos. Por ejemplo, el tiempo pasado de sing es sang, y el pasado participio es sung. El plural de goose es geese. 

El Ablaut parece venir de sufijos usados anteriormente que influenciaron la pronunciación de la vocal, y luego desaparecieron al transcurrir el tiempo. Goose-geese alguna vez fue gos-gese, y antes de eso fue gos-göse, y antes de eso fue gos-gose.  El sufijo plural -e causó el cambio de la vocal o a ö y luego a e.
Los infijos son mejor ilustrados por las lengua semíticas, tales como el Árabe. Muchas palabras en Árabe están compuestas de tres consonantes, y muchas de las variaciones gramaticales son producidas alterando las vocales al medio, antes y después de estas consonantes.
Por ejemplo, la raíz de escribir es ktb:

escribir

kataba

escribiendo

kaatib

un libro

kitaab

libros

kutub

autor

kattaab


Tal vez, miles de años atrás, algunas personas empezaron a generalizar desde los ablauts – como si empezáramos a decir pan-pen (en vez de pan-panes), siguiendo el ejemplo inglés de man-men.

El Irlandés (y otras lenguas Celtas, tales como el Gaélico, Galés (Welsh) y Bretón) son inusuales en tanto son las consonantes las que cambian en variadas situaciones, en vez de las vocales (nota que th es pronunciado h, dt es pronunciado d, ea es a, y bh es v):

 

 

Casa

Departamento

 

 

teach

árasán

Mi

mo

mo the ach

m'árasán

Tu

do

do theach

d'árasán

Su (de Žl)

a

a theach

a árasán

Su (de ella)

a

a teach

a hárasán

Nuestro

ar

ar dteach

ar n-árasán

Su (de uds.)

bhur

bhur dteach

bhur n-árasán

Su (de ellos)

a

a dteach

a n-árasán


Sustantivos

Sustantivos son aquellas palabras que nombran o denotan una persona, cosa, acción o cualidad. Son palabras de “cosas” – aunque estas “cosas” pueden incluir todo tipo de ideas abstractas que pueden parecer más verbos o adjetivos. En varias lenguas, son marcadas por afijos o partículas de acuerdo a su número, género, artículo y, especialmente, casos.

Los artículos pueden indicar si estamos hablando de una cosa o evento específico, conocido por los hablantes (artículos definidos), o acerca de algo menos definido, como cualquier cosa antigua, o algo no específico (artículos indefinidos).

En Castellano, el artículo se hace definido con los artículos el, los (masculino), la, las (femenino) y lo (neutro). También puede ser marcado por otras palabras, como este, ese, mi, tu, su, etc. El sustantivo indefinido es marcado por los artículos un, unos (masculino), una, unas (femenino), o por palabras como dos, algunos, etc. Por otro lado, muchas lenguas no usan artículos, tales como el Latín, Ruso, Hindi, Chino, etc.

En algunas lenguas, el sustantivo definido es marcado por un sufijo, tales como en Sueco, Danés, Noruego, Islandés, Rumano, Búlgaro, Albanés, entre otros. Las lenguas escandinavas están, por supuesto, estrechamente relacionadas, por lo que se espera que compartan esta característica. Pero el Rumano, Búlgaro y Albanés sólo están lejanamente relacionados; al parecer, se influenciaron unos con otros, o tal vez había gente viviendo en los Balcanes en tiempos antiguos que influenciaron a estas lenguas.

El Número se refiere, obviamente, a la cantidad de unidades de las que estamos hablando. Hay tres números comunes: singular, refiriéndose a una unidad; plural, refiriéndose a más de una unidad; y un poco menos común, está el dual, refiriéndose a dos (usado, por Ej. En Mapudungun). Se puede apreciar la significatividad del dual en nuestro uso de palabras como par, pareja, etc. Nuevamente, es necesario decir que muchas lenguas no marcan el plural, mucho menos el dual.
El aspecto más complejo de los sustantivos son los casos, también conocidos como declinaciones. Estos se refieren a los patrones particulares según los cuales varían la forma y el significado de los sustantivos (número, género, etc.). Una de sus funciones es permitir entender quién le hace qué a quién en una oración. ¡Filósofos de la Antigua Grecia y de India ya discutían esto hace 2.500 años! Mucha de la terminología que aún usamos hoy fue inventada durante el Imperio Romano, y refleja los casos usados en Latín.

El primer caso es el Nominativo, que puede ser descrito vagamente como el sujeto de la oración. En muchas lenguas, es la forma básica, a veces representada por un solo lexema. Un segundo caso es el vocativo, el cual es la forma usada cuando llamamos a alguien, por ejemplo, “Oh, Claudius!”. El resto de los casos son referidos como Oblicuo u Objetivo. Las lenguas que hacen muchas distinciones entre los casos oblicuos los usan de la misma forma en que otras lenguas usan las preposiciones y postposiciones.

He aquí algunos tipos más de casos:

- Acusativo – el objeto directo del verbo: Él lanzó la pelota.
- Dativo – el objeto indirecto: Él se la lanzó a Orri.
- Ablativo – alejamiento con respecto a algo: Él la lanzó desde la primera base.
- Locativo – de localización: Estábamos en la pizzería.
- Genitivo – la forma posesiva: Es de Pedro.
- Instrumental – en compañía de algo: Le pegó con el palo.
- Sociativo – en compañía de alguien: Salí con ella.

Existen muchos otros tipos de caso. Una lengua de las montañas caucásicas llamada Tassaran tiene 48 casos de sustantivo. Sin embargo, muchos lingüistas plantean que los casos sólo se deberían referir a lenguas flexivas, tales como el Latín. Lenguas aglutinantes, tales como el Finés, deberían pensarse como poseedoras de postposiciones que son adjuntadas al sustantivo, en tanto son lenguas muy consistentes y fáciles de reconocer, en contraposición a los casos del Latín.

Aquí está el ejemplo de la palabra rusa “país”, singular y plural:

 

singular

plural

nominativo

strana

strany

acusativo

stranu

strany

genitivo

strany

stran

dativo

strane

stranam

instrumental

stranoj

stranomi

locativo

strane

stranax


Esto no debería ser difícil, hasta que te des cuenta de que existen diferentes declinaciones, y algunas excepciones también.

Compara lo anterior con un ejemplo de la palabra man en Tamil, una lengua Drávida del sur de India:

 

singular

plural

nominativo

manitan

manitarkal

acusativo

manitanai

manitarkalai

dativo

manitanukku

manitarkalukku

sociativo

manitanotu

manitarkalotu

genitivo

manitanutaiya

manitarkalutaiya

instrumental

manitanal

manitarkalal

locativo

manitanitam

manitarkalitam

ablativo

manitanitamiruntu

manitarkalitamiruntu


Aunque hay incluso más casos, estas terminaciones son iguales para todos los otros sustantivos. Y nota cómo el plural se forma sólo poniendo kal entremedio del lexema y el afijo.
 
El género es tal vez la variación del sustantivo más extraña. Es llamada género porque está débilmente relacionada con el sexo de las personas y animales. Muchas lenguas diferencian entre sustantivos masculinos y femeninos, con terminaciones para cada uno, y requiriendo diferentes formas de artículos y adjetivos junto a ellos. Ejemplos de esto son el Español, Francés, Italiano y Portugués.

Otras lenguas, como el Alemán, tienen tres géneros: masculino, femenino y neutro. El género neutro presumiblemente se refiere a cosas que no tienen género, pero no hay mucha consistencia en esto. En Neerlandés, hay dos géneros, además de neutro y común, este último deriva de lo que originalmente fue masculino y femenino. Los sustantivos en Inglés no tienen género.

Muchas lenguas fuera de la esfera europea diferencian entre lo animado y lo inanimado, refiriéndose el primero a gente, animales, espíritus, mientras los otros se refieren a cosas (Ej. Mapudungun). Y hay muchas lenguas que hacen muchas diferenciaciones. Las lenguas Bantu, por ejemplo, tienen muchas categorías de sustantivos, tales como “cosas alargadas”, “partes del cuerpo”, “lugares”, etc.

En Chino, hay una fuerte versión aislante (sin afijos) de esto: cuando se quiere indicar más que una unidad de algo, se debe usar una palabra especial llamada un clasificador nominal entre el número y el objeto. Es análogo a la forma en que nosotros decimos tres cabezas de ganado.

Hay aún más ejemplos de variaciones del sustantivo: los diminutivos expresan pequeñez, y los aumentativos expresan agrandamiento. Los diminutivos son a menudo usados para expresar afecto, mientras los aumentativos a veces expresan peligro o maldad.

Algunas lenguas tienen una variedad de honoríficos, a menudo sufijos o prefijos que indican estatus. La palabra japonesa –san es un ejemplo bien sabido. También hay sufijos que indican un estatus bajo, y en algunas lenguas hay diferentes grados de status.

Pronombres

Los Pronombres son palabras que funcionan sintácticamente como un sustantivo, pero que, a diferencia de este, carece de contenido léxico propio, y cuyo referente lo determina su antecedente o la situación comunicativa. En lugar de referirse a una persona por su nombre, usamos él o ella; en lugar de nombrar algo repetidamente, decimos eso; los pronombres tienen muchas de las mismas variaciones que los sustantivos, incluyendo género, número y caso. Hay también tres personas que son diferenciadas en la mayoría de las lenguas: la primera persona se refiere a la persona que habla o a su grupo (Yo, Nosotros); la segunda persona se refiere a la persona a la que se le habla o a su grupo (Tú, Ustedes); y la tercera persona se refiere a otras personas fuera de la conversación o a cosas (él, ella, eso, ellos).
En Castellano, por ejemplo, la aplicación de los pronombres se realiza de la siguiente forma:
 

Pronombres personales

Pronombres reflexivos

Sujeto

Complemento preposicional

Complemento Directo

Complemento Indirecto

 

yo

mí (conmigo)

me

me

tí (contigo)

te

te

él

lo, le

le (se)

se

ella

la

le (se)

se

usted

lo, la, le

le (se)

se

nosotros

nos

nos

vosotros

os

os

ellos

los, les

les (se)

se

ellas

las

les (se)

se

ustedes

los, las, les

les (se)

se

A modo de comparación, aquí te presentamos la declinación del pronombre indefinido alguien en Islandés:

 

 

masculino

femenino

neutro

singular

 

 

 

 

 

Nominativo

nokkur

nokkur

nokkurt

 

Accusativo

nokkurn

nokkra

nokkurt

 

Dativo

nokkrum

nokkurri

nokkru

 

Genitivo

nokkurs

nokkurrar

nokkurs

plural

 

 

 

 

 

Nominativo

nokkrir

nokkrar

nokkur

 

Accusativo

nokkra

nokkrar

nokkur

 

Dativo

nokkrum

nokkrum

nokkrum

 

Genitivo

nokkurra

nokkura

nokkura


En algunas lenguas, hay dos formas de la tercera persona plural: una es inclusiva y se refiere al hablante junto al receptor (ej. nosotros (dos) tenemos mucho en común); el otro es excluyente, y se refiere al grupo del hablante, el cual es distinto al del receptor (ej. nosotros vamos a derrotar a tu equipo).

También hay pronombres que reflejan una acción sobre el mismo sujeto – apropiadamente llamados pronombres reflexivos – tal como ocurre en el Castellano con la palabra se.

La cortesía también es a menudo un tema dentro de los pronombres. En muchas lenguas europeas se distingue entre una versión familiar y otra formal de la segunda persona singular. En francés y español, por ejemplo, uno se dirige a los amigos ocupando el pronombre tú, mientras que a personas que de algún modo se intenta demostrar respeto (ya sean los padres, profesores, jefes, etc.) se usa vous y usted, respectivamente, hasta que no se acuerde sutilmente entre las dos personas la posibilidad de tutear. En algunas lenguas asiáticas, hay versiones considerablemente más detalladas.

Hay otros tipos de pronombres además de los pronombres personales. Los pronombres demostrativos incluyen este, ese, estos, esos, etc. Muchas lenguas tienen tres tipos de pronombres demostrativo, uno para las cosas ubicadas cerca del hablante, otro por las cosas cerca del oyente, y otro por las cosas lejanas a ambos.

Los pronombres indefinidos incluyen palabras tales como alguien, cualquiera, muchos, etc; tal como el artículo indefinido, estos no indican precisamente de quién se está hablando.

Los pronombres interrogativos son usados para plantear preguntas: ¿quién es ese hombre?

Los pronombres relativos son usados para conectar un sustantivo con una frase que entrega información más detallada acerca del sustantivo: él es aquel a quien tú viste ayer.


Verbos

Verbos son aquellas palabras que expresan una acción realizada por algo o alguien, el estado de algo o alguien, un cambio de estado, o bien una interacción entre una cosa y otra. Tal como sucede en los sustantivos, los verbos también presentan diversos casos.

Los verbos transitivos son aquellos que tienen tanto un sujeto como un objeto: Marcelo encestó el balón. Marcelo es el sujeto y el balón es el objeto directo del verbo encestar. Los verbos intransitivos son aquellos que sólo tienen un sujeto: yo salté (no hay nada que sea el objeto de saltar, excepto, supongo, el salto mismo). Muchos verbos tienen una forma intermedia llamada forma reflexiva (verbos pronominales), lo que significa que se hace recaer la acción del verbo sobre el sujeto: me lastimé; tal como muestra el ejemplo, la forma de los verbos reflexivos a menudo toma a un pronombre reflexivo como su objeto.
 
El tema más complejo de los verbos es su conjugación. En algunas lenguas, es un asunto bastante simple, pero en otros existe una gran variedad de afijos involucrados.

Muchas lenguas diferencian entre distintos tiempos, generalmente entre tiempo pasado, presente y futuro. Algunas lenguas también diferencian el tiempo de manera más detallada, tal como un tiempo inmediato, un tiempo próximo (cercano en el tiempo) y un tiempo distal (distante en el pasado o futuro). Algunas lenguas (tales como el Ruso y el Japonés) sólo distinguen entre el pasado y el no-pasado.
En Francés, yo canto atraviesa los siguientes cambios:

Pasado (definido)

chantai

presente

chante

futuro

chanterai


El aspecto del verbo (tiempo interior de la acción) es un asunto mucho más antiguo, y parece estar fuertemente ligado a nuestra psicología como seres humanos. Hay tres formas de presentar el aspecto o desarrollo interno de la acción verbal:
A continuación, tenemos el modo. El modo describe la relación del verbo con el hablante y la realidad a la que se refiere. Muchas lenguas modifican el modo mediante la inflexión del verbo. El modo no debe confundirse con otros accidentes del verbo, como el tiempo o el aspecto, aunque, en ocasiones, el significado de estos conceptos se superponga o solape.

Los modos originales del indoeuropeo eran el indicativo, el subjuntivo, el optativo y el imperativo. No todas las lenguas indoeuropeas cuentan con todos estos modos, sino sólo las más conservadoras, como el griego antiguo o el sánscrito, que los retuvieron.

En Español, el modo básico es el indicativo (o modo de lo real) especifica cuándo el hablante estima algo como ocurrido fuera de su mente, en la realidad objetiva. Estamos entonces hablando de algo que pasó, está pasando o pasará: Hoy llueve mucho. Una versión del indicativo es la voz pasiva, la cual indica que algo o alguien se encuentra en un estado particular, en oposición a realizar una acción particular: se vende (voz pasiva refleja).

El modo subjuntivo o modo de lo irreal hace que el hablante considere la acción verbal en su mente, como esperanza subjetiva; por ejemplo: «¡Ojalá llueva!». El modo imperativo es el que se utiliza para ordenar o rogar.

Aunque en otros idiomas existe el modo condicional (en Inglés, por ejemplo: If I were to go), en Español se lo considera habitualmente como un tiempo verbal más del modo indicativo.

Existen también otros modos. En Japonés, por ejemplo, se encuentran el modo provisional y el modo tentativo. Algunas lenguas urálicas-samoyedas tienen más de diez modos.

En Francés, las variaciones de aspecto y modo de yo canto es básicamente la siguiente:

imperfecto

chantais

condicional

chanterais

presente subjuntivo

chante


A continuación, vemos que existen varias voces. La voz activa se usa cuando el sujeto realiza una acción. La voz pasiva se usa cuando el sujeto de la oración es el objeto de la acción. En Castellano, se construye a través del verbo ser más el participio del verbo conjugado: las peras fueron comidas. La voz pasiva refleja se forma con el pronombre se y la forma activa del verbo: se considera.

La persona es un aspecto importante del verbo en muchas lenguas. Más comúnmente, existe una terminación u otro afijo que entrega información sobre el sujeto (tal como si es primera, segunda o tercera persona, y si es singular o plural).

Hay lenguas, como el vascuense, donde el objeto directo e incluso el objeto indirecto están incluidos en la forma verbal. Dakarzkizu, por ejemplo, significa él te las trae, mientras que Zenekarzkidan significa tú me las trajiste (kar equivale a traer).

Aquí hay un ejemplo de la conjugación francesa, en el tiempo presente, del verbo cantar, según la persona:

 

singular

plural

Primera persona

chante

chantons

Segunda persona

chantes

chantez

Tercera persona

chante

chantent


Además, algunas lenguas tienen variaciones que expresan varios niveles de cortesía. En Japonés, por ejemplo, Hon o katta significa Yo compré un libro – pero de una manera abrupta o impulsiva - . Hon o kaimashita significa Yo compre el libro, pero de una forma más cortésmente expresada.
 
Otra variación verbal común es la forma negativa. Mientras en Español se usa la palabra no antes del verbo, en Inglés se usa la palabra not después de los verbos auxiliares. Sin embargo, hay en muchos casos una tendencia a que el verbo cambie en la forma negativa al combinarse con el not: I can’t, I won’t, I don’t, I ain’t, etc.  Aunque aún es posible ver de donde viene esta variación (especialmente debido al apóstrofe), se está avanzando hacia que se conviertan en formas separadas.

Hay otras lenguas en las cuales el verbo cambia cuando forma parte de una pregunta. En Irlandés, por ejemplo, tá (ser) se convierte en bhfuil en preguntas.

No podemos seguir sin mencionar antes que en Jausa (una lengua de Nigeria), el tiempo verbal, aspecto, etc., se indican a través de variaciones en el pronombre del sujeto, no en el verbo, tal como se muestra en estos ejemplos de la palabra él:

perfecto

kin

futuro

záaki

predictivo

kyâa

habitual

kíkàn

subjuntivo


continuo

kínàa

  
(Puede sorprenderte saber que el Inglés se está moviendo en esta dirección también: I'd, I've, I'll, etc.)

En lenguas aislantes, tales como en Chino, o en otras lenguas que se están moviendo fuertemente en esta dirección - tales como el Inglés y el Francés - muchas de las variaciones precedentes no se forman agregando terminaciones o a través de cambios en el verbo, sino que son hechas a través de verbos auxiliares. En Inglés, por ejemplo, se dice He will sing (él cantará), y en Francés se dice a menudo Il a chanté (él cantó).  Estos particulares ejemplos son llamados tiempos compuestos, pero estos también implican aspectos, modos, etc.

Los participios son formas no personales del verbo, formado por un lexema verbal y una desinencia: -ado para la primera conjugación e -ido para la segunda y tercera. En algunos participios irregulares, terminados en -so, -to, -cho, la desinencia se amalgama con el lexema: confuso, compuesto, pocho

La función del participio puede ser verbal (en la formación de todas las formas verbales compuestas), adjetiva (el participio, que concuerda en género y número con el sustantivo, puede desempeñar todas las funciones características del adjetivo) o núcleo del predicado (resto de las construcciones latinas de ablativo absoluto y con independencia relativa).

En Inglés, existen dos participios: el participio pasado (el cual usualmente finaliza en –ed, tal como en el pasado simple) y el participio presente (el cual finaliza en –ing). En Inglés, los participios son también usados como adjetivos: He is a dancing fool.  He was a beaten man.  Y pueden incluso ser usados como sustantivos: Help the down-trodden; winning is everything.

Otra forma del verbo que a menudo se usa en la formación de verbos compuestos es el infinitivo. Muchas lenguas tienen una forma especial para construir el infinitivo, como en Castellano y Francés, en las que usualmente terminan en –r (amar, comer, etc.) y es la forma usada en los diccionarios. En Inglés, por su parte, no existe realmente una forma infinitiva del verbo, sino que simplemente se le antepone to al verbo: To sleep, perchance to dream.



Otras partes del discurso

Los adjetivos son palabras que modifican al sustantivo. En muchas lenguas, los adjetivos tienen afijos que deben concordar con el sustantivo en caso, número, género, etc.

Una característica peculiar de los adjetivos en muchas lenguas es la comparación, la cual, presenta la cualidad del adjetivo en relación con otra, estableciendo su superioridad (más generoso), igualdad (tan agradable) o inferioridad (menos risueño) con respecto a ella. Para formar el superlativo relativo en Castellano, generalmente se le antepone un artículo para expresar la máxima cualidad de algo o alguien en relación con un grupo determinado (Ej. el más bueno). Ahora bien, procedentes del Latín, en Castellano se conservan comparativos y superlativos irregulares que conviven con los regulares correspondientes. Así, de bueno surge el comparativo mejor y del superlativo óptimo, que pueden alternar con más malo y muy malo.

Otras lenguas requieren asimismo formas especiales de los adjetivos para formas comparativos y superlativos, Por ejemplo, en Inglés, hay algunas palabras que poseen una forma especial para estos casos, como good/better/best (bueno/mejor/el mejor) big/bigger/biggest (grande, más grande, el más grande), y formas analíticas, tales como significant/more significant/most significant (significante/ más significante/el más significante).

Los adverbios son parte de la oración que sirven para modificar, precisar, matizar o ampliar el significado de un verbo, de un adjetivo, de otro adverbio, de un sintagma nominal, de un sintagma preposicional o de una oración. Muchos adverbios pueden admitir morfemas de sufijación, siendo el más común en castellano el sufijo –mente (felizmente, vorazmente, etc.).

Las preposiciones son palabras que enlazan un elemento sintáctico cualquiera - principalmente un sustantivo o equivalente - con el que forma un complemento de otro sustantivo (mujer ‘con’ suerte), de un verbo (voy ‘a’ casa), de un adjetivo (bueno ‘de’ naturaleza), de un adverbio (lejos ‘de’ casa), de un pronombre (ninguno ‘de’ nosotros), o de una interjección (¡ay “de” mí!).

Muchas lenguas - el japonés por ejemplo – tienen postposiciones en lugar de preposiciones, manteniendo el mismo propósito. La flexión nominal a menudo es un substituto de preposiciones y postposiciones, y de hecho puede que se hayan desarrollado a partir de ellas.
El Irlandés presenta un uso interesante de las preposiciones, las cuales a menudo varían según la persona, tal como los verbos. Aquí se puede apreciar la “conjugación” de la preposición roimh (ante) (mh es w):

Ante mí

romham

Ante tí

romhat

Ante él

roimhe

Ante ella

roimpi

Ante nosotros

romhainn

Ante ustedes

romhaibh

Ante ellos

rompu


Las conjunciones son palabras que conectan dos partes de una oración (ej. Y, o, pero, entonces, etc.).

Finalmente, están las interjecciones, las cuales son expresiones de emoción que reflejan los sentimientos del hablante. Generalmente no son palabras propiamente tales, sino que ruidos vocales (¡eh! ¡oh! ¡adiós! ¡ea! ¡uf! ¡bah! ¡hala! ¡ay!) o palabras que en este caos, pierden su significado literal (¡mierda!, ¡caracoles!).
 



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